Dra. Gricellbeth Barrios G
Médico oftalmologo
Especialista en Glaucoma y segmento anterior.
El glaucoma es una patología “crónica” del ojo que compromete al nervio óptico causada por múltiples factores, donde la presión intraocular es el principal y que puede comprometer la visión e incluso hasta llegar a la ceguera. En la mayoría de los casos de glaucoma se considera como patología que se puede “controlar” con el tratamiento, pero no curar.
Dependiendo del tipo de glaucoma, se puede presentar en todas las edades, incluso desde el nacimiento (Glaucoma congénito). Hay pacientes que pueden estar más propensos a presentar un determinado tipo de glaucoma. Así los factores de riesgo para glaucoma son la edad, es mas frecuente en mayores de 50 años, los pacientes miopes, la hipertensión arterial, la hipertensión ocular, la diabetes, los antecedentes familiares de glaucoma, los traumas oculares, las cirugías oculares previas, el empleo de esteroides a largo plazo, entre otros.
Por que se presenta el glaucoma?
El ojo presenta un sistema donde se forma “el humor acuoso”, (el cuerpo ciliar) el cual es un liquido que contiene y trasporta nutrientes en el ojo. Por otra parte existe un sistema de drenaje del humor acuoso “la malla trabecular”. Debe existir un equilibrio entre la formación y el drenaje del humor acuoso para favorecer todas las funciones adecuadas del ojo. Si por lo contrario se tapa el sitio de drenaje o “malla trabecular” se aumenta la resistencia a salida del humor acuoso, por lo cual se sube la presión intraocular. A la larga este aumento de presión bien sea lento o agudo, dependiendo del tipo de glaucoma va a ocasionar daño irreversible en las fibras nerviosos que van a formar el nervio óptico, el cual es el responsable de llevar las imágenes que capta la retina hacia el cerebro para procesarlas. De tal manera que este daño en el nervio óptico es lo que se a traducir en “pérdida visual irreversible”.

Se ha considerado el “enemigo silencioso”, ya que puede cursar asintomático en la mayoría de los pacientes, cuando se trata del glaucoma primario de ángulo abierto, que es uno de los tipos de glaucomas más frecuentes. Ocasionalmente puede manifestarse como migrañas o dolores en la frente. En el caso de glaucoma agudo, puede debutar con dolor punzante, muy intenso, el cual hace que el paciente rápidamente consulte a emergencia y se debe considerar tal, ya que si no se trata a tiempo puede conllevar a perdida irreversible de la visión en cuestión de horas. Otros de los síntomas manifiestos en caso de glaucoma agudo son visión borrosa, halos de colores alrededor de las luces, nauseas, mareos, toque del estado general.
Los síntomas que se presentan son inespecíficos. La única manera de saber si se padece glaucoma es a través de un examen oftalmológico minucioso donde se evalúen la presión intraocular y las características del nervio óptico. En caso de presentar factores de riesgo para presentar glaucoma se deben realizar exámenes complementarios: campimetría ocular, paquimetría central y foto estereoscópica del nervio óptico, exámenes mínimos para el adecuado diagnostico y seguimiento.
Una vez determinado el grado de sospecha del glaucoma, las consultas periódicas para su control son mandatorias.

Es importante considerar que esta patología no se cura, solo se controla para evitar la progresión del daño y la pérdida visual:
Con tratamiento médico: Son gotas oftálmicas que se indican para disminuir la presión intraocular
En algunos casos se emplean combinaciones de gotas y en otros casos aun con tratamiento el daño puede progresar, por lo cual se puede plantear:
Cirugía oftalmológica, donde se realiza un nuevo sitio de drenaje del humor acuoso para disminuir la presión ocular.
El láser es una alternativa terapéutica específica en casos de Glaucoma de ángulo estrecho y juega un papel primordial en la prevención del daño agudo. Se realiza agujero en el iris el cual favorece una vía sin resistencia en aquellos pacientes con riesgo elevado de glaucoma agudo, e incluso es el tratamiento de emergencia en aquellos glaucomas agudo de instalación temprana.
El tratamiento debe individualizarse de acuerdo a las condiciones del paciente y una vez iniciado es continuo, “de por vida” siempre tomando en cuenta los controles sucesivos con su oftalmólogo para hacer las correcciones pertinentes en caso de progresión del daño glaucomatoso o efectos indeseables.
Recordemos que en sus manos y en las nuestras esta su salud visual y el simple interés del chequeo oftalmológico serio y especializado puede prevenir daño irreversible de su visión.